Estuve viendo el partido en que finalmente Argentina se despide de la Copa América, otro fracaso en su currículum futbolístico (de la Copa del Mundo que costó el cargo de seleccionador a Maradona, al descenso traumático de categoría del River Plate). Perdió jugando contra 10, por expulsión del uruguayo Pérez en el minuto 38.
Se alargó más de lo previsto (prórroga y penalties) pero la emoción del resultado y la intensidad del juego compensaron el madrugón. Fantásticos los dos porteros.
A lo que iba: durante unos minutos de la segunda parte las cámaras dejaron de mostrar el juego y se limitaron a tomar primeros planos de los futbolistas, como si el partido hubiese finalizado o se hubiese interrumpido. Y como los locutores de Canal Plus Liga narraban el encuentro desde el estudio en vez del estadio, tampoco ellos podían dar noticia de lo que estaba sucediendo.
Al cabo de tres o cuatro minutos se aclaró el receso: un espontáneo había saltado al campo en busca de su momento de gloria. Que no consiguió, al menos en la medida que hubiese podido alcanzar si las cámaras no lo hubiesen eliminado intencionadamente de su campo de visión. Censuraron, de acuerdo a un protocolo vigente en algunos países, una escena para evitar el protagonismo mediático reclamado por el espontáneo de forma unilateral. Y por otros tantos ciudadanos de a pie que encuentran en este tipo de aparición no reglada una oportunidad de saltar a la fama. Como el catalán Jimmy Jump. ¿Acaso no empezó así su carrera fulgurante de torero El Cordobés?
En realidad, una estrategia mediático contra el terrorismo practicada por algunos medios. No existe lo que no sale en la televisión, de ahí que permitir o no la emisión de determinadas imágenes es una forma de certificar su realidad, de promoción.
¿O no? ¿No debería estar por encima el derecho a la información?
Estados Unidos decidió hace años que no volvería a mostrar a sus soldados heridos o muertos, tras el fiasco de Vietnam, y desde entonces ninguna guerra posterior ha entregado al mundo imágenes de militares norteamericanos malherido, mutilado o fallecido.
De todo esto habló George Orwell en su 1984
Te encuentro mucha razón y con medidas así, solo se logra quitar el derecho a la información. Yo también observé el partido desde Chile, con cámaras de canales chilenos y acá no se censuró nada, mostraron como se llevaban a la fuerza unos 9 guardias al sujeto que entró a la cancha y le puso un sombrero a Messi. Me parece una pena que ciertos canales internacionales eviten mostrar este tipo de cosas. Si quieren ver los encuentros de la Copa América sin censura, sintonicen los canales de TV chilena (todos transmiten online también), acá almenos aún no llega la censura.
Saludos.
Cristian Toro Carreño
17 jul 11 at 21:12
En Argentina lo vimos por el canal público, sin censura. El gorro se lo puso a Agüero, no a Messi, y el partido fue malísimo por el no juego de la selección uruguaya.
En todo caso, la censura explícita, como la de este asunto, al menos tiene esa ventaja, que sabemos que se nos veda saber algo; las formas menos explícitas de censura y manipulación de la información son más corrosivas por menos detectables.
Los estadounidenses aprendieron de Vietman que la gente puede sublevarse en casa si ve sangre de los suyos provocada por otros y afuera, adentro, no interesa, o mejor, incrementa la sensación de inseguridad y el aparato represivo aumenta su presupuesto.
Juan
17 jul 11 at 22:43