
Lo que le faltaba a la la energía atómica, que ha pasado de ser una energía limpia y moderna casi cool a la expresión de la máxima amenaza ecológica y materialización de la ineficiencia.
Si el desastre de Fukushima ha acelerado el desmantelamiento de la producción nuclear en Alemania, que ya ha fijado su apagón nuclear para el 2020, veremos qué pasa con la plaga de medusas que azota las inmediaciones de algunas centrales en Japón o Israel, que se ven obligadas a cerrar temporalmente reactores ante la invasión de millones de estos celenterados que obstruyen el sistema de enfriamiento de agua de mar de las plantas de energía.
Vía IBTimes