De Kafka recuerdo este estilo entre descuidado e hipnótico a través del que avanzan (es un decir) historias claustrofóbicas. De todo lo que he leído (y creo que he leído la obra completa) me gustó especialmente América por un tono naïff que cuesta identificar en la mayoría de relatos, excesivamente densos o trascendentes para mi gusto. Me cansó tanto agrimensor. Leí La metamorfosis de adolescente y no me impresionó aunque ya entonces reconocí que es un cuento perfecto, un clásico.
También recuerdo algunas de las anécdotas biográficas de este hombre torturado (tengo la intuición de gran parte de la producción artística cercana a la cultura judía tiene este rasgo) que sin embargo llevaba una vida de lo más normal. Las cartas a sus mujeres. La escena aquella en que su padre (figura patriarcal típica de la época) lo tuvo una noche de riguroso invierno en el balcón de casa como castigo pero también como entrenamiento: una forma de “hacerle un hombre”.
En fin, que este genio oscuro de alma expresionista y mente forense que se adelantó a la literatura del absurdo pero también a los horrores de los campos de concentración (algunos cuentos parecen retratar su crueldad, su ensañamiento científico) también dibujaba.
Y ahora se publica, reunidos y convenientemente editados con textos del propio escritor en el libro Franz Kafka. Dibujos, editado en España por Sexto Piso, 50 de estos inquietantes dibujos.
Fuente: El País
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5 jul 11 at 2:10