Las manifestaciones del 15-M significaron la confluencia de distintos movimientos y plataformas, desde Democracia Real Ya! a No les votes, que expresaban la indignación contra un sistema político endogámico y corrupto, cómplice de un sistema económico que genera paro, trabajo precario y recortes sociales.
Esta primera fase (los indignados, término prestado del panfleto escrito por Stéphane Hessel convertido en best-seller) suscitó todo tipo de simpatías en una opinión pública que se identificaba con sus reivindicaciones. Durante días el movimiento 15-M fue saludado como una bocanada de aire fresco, un síntoma de una profunda necesidad de cambio, el principio de algo mejor. De ahí a la Spanish Revolution, solo un paso: el que dieron los medios comparándolo a las revueltas populares en Egipto, Yemen y demás países árabes donde la ciudadanía consiguió tumbar dictaduras.
Pero pasaron el día de reflexión y las elecciones, y las movilizaciones pasaron a ser sentadas. No moverse, sino quedarse. Los acampados (segunda fase) empezaron a inquietar a políticos (¿Rubalcaba? ordenando el desalojo en Madrid y Puig en Barcelona), atentos a devolver las cosas a su sitio. La opinión pública se divide porque algunos medios introducen perspectivas críticas y dudas: la ruina (sic) de los comerciantes de la zona, la suciedad, la logística, la imagen… y sobre todo la indefinición: ¿cuándo iba a acabar esta acampada?
Bien es verdad que el movimiento no colaboraba concretando objetivos básicos en cualquier batalla: “No nos moverán hasta que”. La falta de titulares (o más bien su repetición) deshinchó el globo mediático, y los medios recogían con cierta desgana noticias referentes a asambleas interminables.
Esta misma decadencia informativa es la que ha propiciado la actual fase, la de los okupas. Para una parte cada vez mayor de la opinión pública, el movimiento del 15-M se ha degradado hasta llegar un simple campamento de alternativos en pandilla que han dejado los casales y las casas deshabitadas por las plazas.
Así las cosas, parece lógico que el movimiento haya decidido levantar el campamento de Sol el próximo domingo día 12: una forma de preservar su identidad, antes que se radicalice a partir de acciones violentas callejeras puntuales. La retirada estratégica llega acompañada de un calendario para el relanzamiento de una nueva fase. El domingo 19, manifestaciones en toda España contra las reformas laborales y a las pensiones, leyes injustas como las actuales ley electoral e hipotecaria y para evitar la firma del Pacto del Euro.
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Las manifestaciones del 15-M significaron la confluencia de distintos movimientos y plataformas, desde Democracia Real Ya! a No les votes, que expresaban la indignación contra un sistema político endogámico y corrupto, có……
Bitacoras.com
9 jun 11 at 6:12