Anoche pasé por Intereconomía antes de acostarme, una ventana a la caverna para tomar la temperatura a la derecha que viene. Estaban con el gato al agua y encontré a los tertulianos (y todavía más al ínclito moderador, por cierto el mejor orador con diferencia de cuantos pasan por la mesa) especialmente contentos. Sin sombra de esta amargura que los mantiene vivos, se les notaba relajados como se queda uno después de una contundente victoria sobre su adversario. ¿Por la victoria de un PP de cuyo líder siguen dudando? ¿Por la derrota de un PSOE que se ha desembarazado de su principal lastre para abrazar a un Rubalcaba que la derecha observa con inquietud? No: su alegría tenía que ver con la situación de los acampados. Parece que se ha abierto la veda para la caza mediática de los rastas autogestionarios, tal vez porque han agotado el ciclo que cualquier medio por muy progre que sea puede dedicar a la actualidad, y los de Intereconomía se despachaban a su gusto. Que si se están produciendo violaciones y abusos sexuales por las noches. Que si campan enormes ratas a sus anchas entre la suciedad: imágenes que retratan la decadencia de un tutum revolutum que nunca debería haber consentido un gobierno de verdad.
Así resumieron estos padres de su patria la situación de los acampados: “cuatro gatos y una rata”.
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4 jun 11 at 9:51