España ganó a Alemania (1-0) en la final de la Copa de Europa de 2008. Y España volvió a ganar a Alemania (1-0 de nuevo) en la semifinal de la Copa del Mundo de 2010.
Pero ningún vidente (¿no ha tenido sucesor el pulpo Paul?) fue capaz de advertir que la venganza llegaría en forma de pepino, justo cuando se abre el paréntesis estival en un fútbol europeo recién asaltado por otro club español, perdón, catalán. El Barça ganó la Champions al Manchester en una final donde no pudo llegar el Shalke 04 de Raúl y Jurado, y al día siguiente se abrió la caja de los truenos con la acusación alemana de que España estaba envenenando Europa.
Tres días después Alemania se retracta oficialmente y retira su acusación, admitiendo su derrota. Ahora solo falta que los agricultores españoles cuantifiquen los daños multimillonarios.
Y a esperar el próximo pique entre los dos gobiernos. ¿No dijo Angela Merkel que la productividad española era una birria cuando en realidad está por encima de la alemana?
Y eso que ambos países forman parte de la Unión Europea. Ah, la familia…