Mezcla de 11 aceites, esta nueva colonia fabricada por Fargginay huele básicamente a bacon. A cerdo, a tocino, a huevos revueltos, a barbacoa, a Foster’s Hollywood.
Es el último capricho de una moda postmoderna (valgan la redundancia y la paradoja) amante del mestizaje estético y los efectos especiales, de lo que un tiempo llamamos epater les bourgeois antes de que la historia decretase el fin de las clases sociales.
Por supuesto, la colonia llega acompañada de la correspondiente leyenda encargada de proporcionar una pátina de glamour. Si tenemos que creer en la campaña publicitaria:
Era el año 1920 y casi por accidente John Fargginay, un carnicero de París, descubrió la capacidad de elevar considerablemente el estado de ánimo de sus clientes con una receta secreta, mezcla 11 aceites esenciales puros con la esencia de … tocino. Según la historia, estrellas de cine y jefes de Estado acudían con frecuencia a su carnicería para adquirir el elixir mágico. Después de un incendio el 4 de julio de 1924, el negocio se destruyó y con él la fórmula … Hasta ahora.