
La revuelta popular en demanda de libertad y mejores condiciones de vida en los países árabes (Túnez, Argelia, Yemen, Egipto, Bahrein…) tenía las peores papeletas para poder estallar en Libia, donde la riqueza del país (es un importante productor de petróleo) se combina con una de las dictaduras más férreas del mundo árabe, con Gadafi ejerciendo su poder absoluto desde hace más de 40 años. Sin embargo, la convocatoria a través de Facebook para celebrar el Día de la Ira el pasado 17 de febrero obtuvo miles de adhesiones en pocos días.
Desde el viernes por la noche se registraron problemas de acceso, que en la madrugada se convirtieron en apagón total, tal como hiciese hace poco Mubarak en Egipto. Hoy Libia está desconectada del mundo (la cadena de televisión Al Jazeera también ha denunciado cortes en su emisión), mientras el mundo está pendiente de Libia.
El Ejército en la calle para reprimir las manifestaciones que se suceden en Bengasi, Darnah, Baida, Ajabiya, Quba, Tobruk, Zentan, Tripoli, Tajoura o Shahhat. Balance no oficial: cerca de 90 muertos.
Mientras, el Gobierno de Gadafi mantiene su agenda como si nada: la Liga Árabe reitera que Libia (presidente de turno) no le ha solicitado retraso de Cumbre Árabe.
Enlace: Libyan Disconnect (Renesys)