
Madrid ha estado varios días bajo la amenaza de una altísima contaminación (negada por la teniente de alcalde y concejala de Medio Ambiente, Ana Botella, convencida como está de que “el calentamiento global no está demostrado”) que está directamente relacionada con el tráfico.
Pero ni en Madrid ni en Barcelona ni en la mayoría de ciudades españolas pasa nada. La cultura de la bicicleta sigue siendo un capricho alternativo, en un país de nuevos ricos construido a golpe de pelotazo para cuyos habitantes ir en bici es síntoma de pobre o de hippie.
Difícil imaginar un vídeo tan poético como este (rodado por Martin de Thurah para el pabellón de Dinamarca en la EXPO de Shangai, vía Yorokobu), aunque nos parezca de los más normal que la televisión emita vídeos publicitarios de coches, cargados de poesía (yasabes: la Naturaleza, la pasión por conducir, la libertad, la familia, la felicidad…)
Pero, ¿qué hacer los días de frío y lluvia? refunfuñan los contrarios a la bicicleta como medio habitual de transporte. Pues lo mismo que hacen en la ciudad holandesa de Utrecht (vía Los pollitos dicen), donde el 33% de habitantes usan diariamente la bicicleta para desplazarse.