
Un amigo escalador que había subido varios ochomiles dejó el montañismo hace más de diez años porque, me contaba, la aventura se estaba convirtiendo en negocio. Como todo es susceptible de contemplarse desde distintos puntos de vista, podríamos subrayar el aspecto positivo que supone la democratización de los Himalayas, desacralizados finalmente para entrar a formar parte de la cultura de la telebasura.
Ahora todavía será más fácil rebajar la altura aristocrática de aquellas montañas sagradas porque podrán retransmitirse en directo las excursiones a todo el mundo vía Internet: la compañía Ncell, del grupo TeliaSonera, instalará una base 3G a 5.200 metros de altitud que proporcionará cobertura a todo el Everest.
Vía Konectix



Según
Ahora sí.