
Disney compró Playdom (plataforma de juegos sociales y principal rival de Zynga) hace unos días y ahora anuncia la venta de Miramax: dos movimientos complementarios que marcan una misma evolución.
Miramax es una compañía mítica en la historia del cine por cuanto durante sus 30 años de actividad (frenada desde principios de 2010) ha significado la oferta alternativa en el mercado de EEUU, donde ha distribuido cine europeo y ha producido películas independientes norteamericanas entre las que cade destacar las firmadas por Tarantino.
Disney compró Miramax en 1993, pero desde entonces ha intentado en varias ocasiones desprenderse de una productora que no encaja en sus planes de negocio, que como ha confirmado hoy mismo su presidente Bob Iger quiere centrarse en una línea bien distinta: Pixar, Marvel y el propio Disney.
Adiós al cine indie, bienvenidos a más cine de consumo preparado para que sus principales iconos infantiles invadan las redes.

Llegará un momento en que nos parecerá normal y exigible poder usar el móvil o tener acceso a una red WiFi en cualquier lugar y momento que nos encontremos. Algunas compañías de aviación ya han empezado a ofrecer conexión móvil durante el vuelo, y los pasajeros de metro en ciudades como Berlin, Singapur, Hong Kong o Tokyo también la disfrutan: cielo y subsuelo conectados, ahora hace falta completar los oceános para que marinos y turistas de cruceros puedan enviar SMS o conectarse a Internet desde cualquier punto del mundo.

La principal cadena de fast food sigue expandiéndose, por mucho que parezca imposible. Anunció por ejemplo que a lo largo de 2010 ampliaría el horario de 100 de sus locales españoles (tiene un total de 407): estarán abiertos ininterrumpidamente, findes o la semana completa según los casos.

