Atención: Este blog ya no se actualiza. Desde el 22 de agosto de 2011 se ha integrado en el nuevo blog tiempos pos(t)modernos, que te invitamos a visitar
No sólo de Blogger y WordPress.com vive la blogosfera. Tumblr y Posterous siguen creciendo, mejorando su oferta.
Hace unos meses Posterous (el sistema más simple de publicar un blog: está pensado para actualizarse desde el correo electrónico) añadió temas o plantillas a su minimalista diseño. Puedes verlos en http://themes.posterous.com/ y elegirlos para tu blog desde Settings -> Look and Feel
Y ahora también añade páginas, de forma que cada vez su estructura se homologa más a WordPress.com o Blogger (¿sólo admite un máximo de 10 páginas?).
Para crear una página basta pulsar sobre la pestaña Pages (justo al lado de Posts) ey después sobre el botón Create page, que te lleva al editor: allí podrás poner título, redactar texto y subir archivos multimedia.
Entre los comentarios spam que recibe este blog destaco dos tipos: sexo y halago.
La primera categoría es fácilmente reconocible porque los comentarios vienen cargados de enlaces con términos como nude, sex, porn, viagra, pamela y parecidos. A este tipo podríamos asimiliar los comentarios con enlaces a casino, games y demás por cuanto tienen una morfología parecida, fácilmente identificable.
Sin embargo, la segunda categoría es más sutil. Me refiero a comentarios del tipo
Good work!
Really, really good information. Thanks for your insight into this difficult subject. I’ve signed up for your feed and looking forward to the next update. Thank You
que a un blogger desprevenido o primerizo pueden pillar por sorpresa, colándose como verdaderos comentarios. La vanidad es una de las mejores puertas traseras.
Detecto desde hace un tiempo que estos mensajes halagadores empiezan a llegar en versión española. Los spammers aprenden idiomas o sencillamente refinan su técnica personalizando sus envíos. Ahora, desde las mismas direcciones desde las que recibía comentarios en inglés me llegan estos:
Asi es! opino como tu!
Gracias estaba buscando info de estos temas!
Ya mismo estoy agregando este blog a mis favoritos. volvere
El conflicto de la flotilla humanitaria que ha acabado en tragedia se prolonga en los parlamentos internacionales y en los medios.
Este vídeo israelí es una cínica parodia de los objetivos y discurso de los activistas por la paz, varios de los cuales murieron por 30 disparos a quemarropa efectuados por el ejército israelí.
Ayer hablaba de Twejay, una aplicación que nos permite escuchar en vez de leer los tweets. Y hoy tenemos una aplicación todavía mejor: TweetVox envía nuestros mensajes de voz a Twitter y/o Facebook.
Se trata de un programa gratuito para el iPhone muy intuitivo y que por ello no necesita explicación: graba (máximo, 20 segundos), comprueba el resultado y cuando estés satisfecho lo envías. Tu mensaje se publicará en tu cuenta en forma de enlace, donde podrán escucharlo.
Inconveniente: no he conseguido escucharlo cuando visito la página enlazada. ¿Será problema de Chrome/Ubuntu?
¿Alguien ha hecho la prueba?
Qué bonita es la publicidad. Si le hiciésemos caso seríamos más felices y nuestra vida transcurriría más descansada y plena. No entiendo por qué nos negamos a seguir sus consejos, que siempre nos enseñan a ahorrar.
Estos chicos de Nokia se las saben todas: nada como el amor y la juventud. ¿No es este el argumento de Fausto? Y encima ecológico
El famoso juego de mesa para la Xbox ha llegado al iPhone. Construcción de ciudades medievales sobre un tablero con fichas y reglas, que en la versión para iPhone mantiene su carácter multijugador (WiFi, Bluetooth)
Precio: 3.99 €
Del clásico ¿trabajas o diseñas? hemos pasado al mientras trabajas, ¿facebookeas o twitteas ?
De ser ciertas las cifras que muestra el gráfico, se entiende mejor el derrumbe de la economía en todo el mundo
En dinero nos cuesta mucho. Sólo dos datos:
Primero: todo cuanto devora este monstruo (casi 8.000 millones de euros en 2007), que pagamos de nuestro bolsillo desde que se eliminó la publicidad como fuente de financiación.
Segundo: sueldos astronómicos, como el del director general de la corporación, nada menos que 20.000 euros mensuales. Repito: 20.000 euros al mes.
En derechos también nos cuesta.
Por ejemplo, prueba de encontrar el vídeo de la actuación de Daniel Diges en el Festival de Eurovisión. Me refiero a la primera, aquella en la que apareció el performer Jimmy Jump. ¿Censura? ¿Decidida por quién y por qué?
Item más: el vídeo con estas imágenes para la historia estaban colgadas en YouTube sólo segundos después de haberlas retransmitido TVE. Pero le faltó tiempo a la televisión pública para retirar los sucesivos vídeos que iban colgando usuarios que habían grabado el momento: violación de derechos de autor.
Hoy puede encontrarse, tal ha sido la avalancha de copias subidas. Pero, ¿era necesaria esta insistencia popular para devolver a los ciudadanos el derecho a ver aquello que están financiando?
El tema de las patentes en EEUU es tan surrealista que da lugar a situaciones que a los mortales de a pie nos resulta imposible entender. Último ejemplo: Google libera su códec VP8 bajo una licencia open source como parte del proyecto WebM que busca convertirse en estándar para el vídeo en la nueva web promovida por HTML5. Acto seguido aparece Steve Jobs (defensor del códec propietario H.264, dominante hasta ahora) anunciando demanda contra Theora, y escampa dudas sobre la calidad y sobre todo viabilidad del códec liberado por Google, contra el que se ponen en marcha acciones legales por infracción de patentes y exigiendo el pago por royalties. ¿Lo entiendes? Yo tampoco.
Afortunadamente, Google ha reaccionado con rapidez y contundencia: modifica la licencia bajo la que había liberado su códec y adopta una licencia BSD para su proyecto WebM.
Con ello se cierra el posible conflicto por cuanto la anterior no era una licencia oficial aprobada por la Open Source Initiative (OSI) y abría las puertas a que terceros pudiesen exigir el cobro por redistribución del código. Se acabó. VP8 es código abierto y redistribuible: “la concesión incluye el derecho a modificar el código y darlo a los demás”
Promis (básicamente un troyano para la búsqueda de datos cruzados en diferentes lenguajes de programación) fue diseñado por la compañía Inslaw Inc. en los años 80 y financiado por el gobierno de EEUU. Finalmente la CIA, el FBI y otros servicios de inteligencia extranjeros lo compraron para incorporarlo a sus sistemas.
Fue distribuido en varios países por Robert Maxwell, el multimillonario y extravagante editor del Daily Mirror que había practicado el espionaje durante la II Guerra Mundial infiltrado en los servicios secretos y mafias rusas a favor de Inglaterra, y después promovió el desarrollo económico de Israel aunque se sospecha que fue asesinado por la propia Mossad.
Promis permitiría descubrir operaciones de lavado de dinero, rastrear datos confidenciales, efectuar transacciones internacionales y localizar todo tipo de datos de personas relevantes.
Promis es o ha sido usado intensivamente por la CIA y otros sistemas de espionaje, a través de los cuales ha podido llegar a entidades bancarias y financieras. Se rumorea que la CIA monitoreaba grandes movimientos financieros en los mercados internacionales justo antes del 11-S, y que esta información privilegiada fue usada por el Deutsche Bank para hacer un gran negocio con la compra de aerolíneas y compañías de seguros o inversiones.
Al parecer, el sistema Promis llegó a Osama Bin laden (recuérdese, un aliado norteamericano durante los primeros tiempos de la guerra de Afganistán cuando era entrenado por la CIA y saludado como “luchador por la libertad” por Ronald Reagan), que estaría haciendo un uso extremadamente eficaz para envolver en la más completa opacidad sus millonarios recursos financieros: hasta ahora ha sido imposible localizar las posesiones del terrorista.
Ahora Conspiración Octopus, el best-seller de Daniel Estulin (autor de La verdadera historia del Club Bilderberg, el lobby que hoy mismo está reunido en Sitges en su convención anual) recupera la dimensión mítica de Promis.
Desaparecen de forma limpia 223 mil billones de dólares de unas cuentas bancarias secretas a las que sólo tienen acceso el Gobierno y Octopus, “la organización secreta más poderosa del mundo”: este trasunto literario del club Bilderberg intenta gobernar el mundo usando Promis:
Con Octopus controlando Promis no se puede confiar en ningún dato en su formato electrónico, por seguro que sea. Promis puede hacer lo que lo que ningún programa ha podido hacer nunca: leer e integrar cualquier cantidad de programas informáticos o bases de datos diferentes de manera simultánea con independencia del lenguaje en el que estén escritos, del sistema operativo o de las plataformas en las que estén instaladas las bases de datos (Conspiración Octopus, EdicionesB, 2010, págs 117-118)