
Un millón de descargas en el primer día de lanzamiento, todo un récord que puede explicarse a partir de la ansiedad despertada por las largas que estaba dando Apple a la aplicación, pero que confirma al mismo tiempo las ganas de los usuarios por probar alternativas: un mal menor ante la política restrictiva de Apple (especialmente con sus propias franquicias, como es Safari) que sólo se atreven a saltarse los más atrevidos o avanzados mediante desbloqueos (jailbreaks)
Y si además, resulta que el navegador es más rápido y ligero que el que viene de serie, no es extraño que Apple hubiese estado retrasando su aprobación.
Ahora sólo le queda espabilar y mejorar su navegador para frenar el efecto Opera que se ha desatado entre los usuarios del iPhone, que salen ganando: ventajas de la competencia.





