

Aunque el estudio se limita a EEUU, me parece ilustrativo de cómo encajan las redes y los grupos de edad. Hay diferencias notables, por ejemplo, entre la conducta de los menores de 17 años y el segmento que va entre los 18 y 24 años: el primero se muestra mucho más activo (y adicto) por aquello de la seguridad que proporciona el hogar y propicia la comunicación virtual, frente a la actividad social que busca el contacto real al conseguir permiso de los padres para explorar el mundo exterior. Más curioso resulta el dato que afecta a la población adulta entre 35 y 44, la que usa de forma más intensiva las redes: ¿desengaño de la interacción con el mundo real, cansancio de la vida laboral que conduce al oasis de la comunicación virtual?
En cuanto a la diferenciación de redes por grupos de edades, destaca la penetración de Bebo (junto a MySpace o Hi5) en el segmento infantil-juvenil, más atraído en todo caso por Facebook que por Twitter.
Todos los datos, en Brian Solis




