
Apple no se ha gastado ni un duro (es una forma de hablar) en la promoción de su nuevo fetiche y lo ha convertido en estrella mediática a nivel planetario: con una campaña así, que combina viralidad y economía de la escasez (esa que estimula el deseo de cualquier consumidor) con una excelente administración de los tiempos ha conseguido disparar las expectativas creadas por el iPad, a pesar de la frialdad con que fue recibido por la prensa especializada.
Así no es extraño que el efecto iPhone haya atraído a más 50.000 solicitudes (máximo, dos por persona) en apenas dos horas. Estimación: 120.000 iPads vendidos en un día. La veda se abrió ayer viernes y limitada a EEUU, donde se empezarán a entregar entre el 3 y el 5 de abril. Preparados para la avalancha de exclusivas, primeras impresiones y demás histerias.

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