Lo dijo el capo de Telefónica y ahora se añade Vodafone al coro: los buscadores tienen que pagar un impuesto por hacer negocio usando sus redes.
Hasta aquí, normal: todos (incluidos los controladores aéreos) quieren cobrar más.
Otra cosa es lo que dejan hacer políticos, jueces y demás encargados de la cosa pública. Por ejemplo, el Gobierno subvenciona tradicionalmente a la industria cinematográfica: los proveedores de contenido merecen ayudas millonarias.
Sin embargo, las empresas de Internet no sólo no deben ser protegidas sino que merecen ser machacadas. El ministro de Industria se apunta al modelo de negocio de las telecos para que los proveedores de contenido en Internet paguen un canon.
¿Que eso significa acabar con la neutralidad de la red? Pues nada, se sacan los tanques a la calle y se elimina. Total, tenemos unas de las ADSL más caras y lentas de Europa, y al Gobierno no le importa un pimiento.



