Dos de las características principales de esta época postmoderna que vivimos desde hace unas décadas son el relativismo (fin de las ideologías, pensamiento débil, triunfo de lo light) y el hiperindividualismo.
Relativismo que permite por ejemplo ser católico y no ir a misa ni cumplir con las normas de la Iglesia en materia sexual, como antes hubiese resultado impensable.
Hiperindividualismo: apología del placer, la felicidad, el confort. Narcisismo: la moda, el gimnasio, la dieta. No hay sacrificios que hacer por la Patria, Dios o el Partido sino disfrutar aquí y ahora de las ofertas a plazos de un mercado diversificado y personalizado.
Esto conlleva una relajación de todo dogma y principio, reducidos al abanico de lo políticamente correcto que a poco compromete y sustituidos por un pragmatismo que se adapta a situaciones y necesidades: una persona con principios hoy está mal vista.
De la intolerancia (religiosa, política, familiar…) hemos pasado a la tolerancia (frente a los gays, minorías étnicas…) como discurso dominante. Tanto que todo está permitido mientras permanezca dentro de los límites de la intimidad: en mi casa hago lo que quiero. En el sexo, por ejemplo, todo vale mientras exista acuerdo libre entre las partes.
¿También ver material pedófilo colgado en la red?
Algunos temas no están todavía integrados en esta filosofía (pseudo)tolerante. El suicidio asistido, la clonación, las corridas de toros, uso de células madre, energía atómica, derechos de los animales… Curiosamente, debates que apenas llegan al Parlamento ni a las portadas ni a las tertulias de los bares y que son asumidos por pequeños grupos que mantienen viva la militancia. De forma excepcional y al margen de la capa light y relativista que nos envuelve y en la que cada individuo diseña su propia fórmula de supervivencia.
Tampoco llega la pederastia a protagonizar debates como los que giran en torno a la Belén, el Barça o los últimos habitantes de la Casa de GH. Por eso vive en un limbo informativo: no interesa, resulta incómodo.
Es más, nos desorienta acostumbrados como estamos a interrogarnos sobre cuestiones de muy bajo nivel, previamente descafeinadas y reconvertidas como mucho en exhibición de ingenio. Repito: ¿es lícito contemplar material pedófilo que puedo encontrar en Internet haciendo uso de mi sacrosanta libertad individual?
Una cita entre tantas: “La pedofilia no es delito. La pederastia (abuso de menores) sí es delito. Que a alguien le guste ver menores en pelotas, o incluso ver cómo otro ha abusado de ellos, o incluso sueñe con ello, no implica necesariamente que abuse de menores ni que incite a nadie a abusar de ellos.”
Busca en Google la cadena La pedofilia no es delito para comprobar cuán asumida está tal premisa.
Por eso me pareció tan interesante la reciente decisión (que sienta jurisprudencia) del juez alemán Bernd Mauruschat: mirar pornografía infantil en Internet es un delito
También en Internet existen otras campañas para denunciar y perseguir la pornografía infantil, siendo la más conocida en la bogosfera española la que mantiene La Huella Digital. Y es justamente este blog quien recoge el contradictorio desenlace de la campaña promovida por Marcelino Madrigal en su blog y ahora en su nueva cuenta de Twitter @amordazado: a la publicación de numerosos enlaces a material pedófilo que circulan en Windows Live, Microsoft ha contestado con el cierre de su blog en Spaces y el bloqueo de su cuenta en Live, además de que Twitter le ha cerrado dos cuentas.
La pregunta final: ¿por qué no hay más blogs, más grupos, más debates, más y más campañas contra todo tipo de pornografía infantil, esta forma de explotación que destruye los principios más básicos de nuestra arquitectura democrática?
Nos asusta ponernos intolerantes. “En mi casa hago lo que quiero.”
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19 feb 10 at 20:01
No podria estar mas de acuerdo, te leo a menudo pero esta me ha llegado. saludos
dalogax
20 feb 10 at 0:24
Hay muchos blogs sobre esto pero pasan desapercibidos,cuando no, atacadospor los mismos pedófilos/pederastas. Ver contenido pederasta, un asunto, publicarlo es otro y sobre esto hay menos debate aun. Quien intente debatir con alguna seriedad sobre los centenares de miles deblogs y grupos con contenido pedófilo/pederasta es tildado de “moralista” por lo bajo. Dato interesante: Google también distingue entre pedofilia y pederastía. Otro más: la mayor cantidad de blogs con material pederasta es obtenido de niños de sudamérica y Rusia, pero consumido mayoritariamente en países del (dicho) primer mundo. ¿Cómo responde Google sobre el material pederasta alojado en la plataforma Blogger? En el caso de denuncias realizadas desde países sudamericanos, no responde, salvo que los usuarios extremen la presión y ni aún así en miles de casos.
Juan
20 feb 10 at 6:08
Grcias por hacerte eco de esta pelea
mmadrigal
20 feb 10 at 11:22
Muy buen aporte. No conocía con tanta precisión el origen y destino del material pederasta, ni podía imaginar la política de Google. Estoy de acuerdo en que existe el prejuicio moralista como elemento disuasorio en la ideología pseudotolerante que impera: “en mi casa hago lo que quiero”.
Un saludo
emiligene
20 feb 10 at 13:51
Eso nos remite también a los alegatos en su época que Larry Flint hacía sobre la pornografía (adultos). En la película, “The People vs. Larry Flint” o “El nombre del escándalo”, se ve un discurso que a mi me impactó mucho en su momento. Con unas diapositivas, muestra una imágen de un hombre y una señora en un acto sexual, y dice algo como: “esto es hacer el amor, no es un delito, pero fotografiarlo e imprimirlo sí”. Y luego toma otra foto, una publicada en una revista famosa, un cuerpo descuartizado en una guerra y dice al como: “esto fue un homicidio, un acto horrible y un crimen, fotografiarlo e imprimirlo no es un delito”. Y cuestionaba entonces cuál era la moral que permitia hacer una cosa y prohibía la otra.
Supongo que muchas ideas vienen a la mente al respecto. También la cuestión es de definiciones, por ejemplo, qué significa “material pedófilo”? La definición más precisa sería “pornografía infantil”. Ya que decir material pedófilo no nos liga al delito, el abuso sexual, sino a la condición de enfermedad mental de atracción sexual por los niños. En la medida que distingamos la comisión del delito, de la condición de enfermedad sexual, podremos antender mejor socialmente el problema a manera de prevención, antes que ocurran los delitos. Si metemos todo en el mismo cajón, seguimos promoviendo que las personas con esa enfermedad se mantengan en la oscuridad, no busquen ayuda, y consuman el producto del delito, la pornografía infantil, o incluso lleguen a cometer abusos sexuales.
Con serenidad y sensatez, las cosas por su nombre, para entendernos mejor.
Jacob
21 feb 10 at 5:38
Algo similar a tu planteo, Jacob, es la base discursiva de quienes publican material con pornografía infantil y actos de pederastía: la distinción semántica. “Pedofilia” es diferente de “pederastía” (válido para la legislación estadounidense), y ambos son diferentes de “efebofolia”, neologismo no tan nuevo, más otros que aparecen ad hoc. Uno de moda es “modelaje infantil”, podés encontrar muchas publicaciones en la red bajo esa búsqueda, donde se postea a niños y niñas en lencería erótica, bañadores, posturas supuestamente sensuales. A la hora de utilizar eufemismos, quienes abusan de los niños son muy ingeniosos y creativos, por cierto. ¿Qué moral tiene cada cual? ¿Ése es el tema, honestamente, o es otra forma remanida de desviar la atención sobre el asunto focal, el abuso contra los niños? Disculpas pero tu simil con el tema de The people vs. Larry Flint sólo distrae torpemente. Prefiero citas de El padrino si vamos a hablar de códigos morales, actúan mejor Marlon Brando y Al Pacino. Por si acaso, mi moral personal es bastante laxa, antes de que me acuse alguien de moralista o facilidades semejantes.
Juan
22 feb 10 at 1:55
Lo que me parece torpe, Juan, es que tú eludas darte cuenta que no se trata de una diferencia “semántica”.
El padecer un transtorno como el de la pedofilia no te hace un violador de niños, igual que tener un transtorno bipolar no hace que una madre vaya a matar a sus hijos, como fue largamente discutido hace unos años en los círculos de expertos (como puedes adivinar, la misoginia estuvo en ese ring). No darse cuenta de ello es hacerse eco de las masas que quieren ver sangre, ya sea apaleando irlandeses, colgando negros, quemando pelirrojas o linchando homosexuales.
Si tú no eres capaz de encontrar la diferencia entre una persona que siente deseo sexual por un infante, a una persona que viola aun infante, discúlpame si sueno rudo, pero tú tienes un problema de formación y psicológico muy grueso. Una persona que siente deseo sexual por un niño debe ser tratado por un especialista, ayudado y así evitar que sucumba a su enfermedad y lastime a alguien. Alguien que ya ha lastimado debe ser encarcelado. De ahí que no sólo los psicólogos, sino los juristas y los defensores de derechos civiles, insisten en que el padecimiento o transtorno no debe ser criminalizado sino tratado, no hay crimen en el deseo, más que en las doctrinas teológicas, que por fortuna, no rigen al mundo occidental.
El odio y el barbarismo de criminalizar un padecimiento o transtorno mental sólo lleva al aislamiento y ocultamiento de la persona que no padece, no busca ayuda por temor a ser linchado y marcado de por vida, aún sin haber tocado en su vida a un niño. En el secreto de su padecimiento, puede llegar a sucumbir y lastimar a alguien. Las sociedades cultas, modernas, científicas, deben ser abiertas y compasivas a estas personas, de modo tal que se les brinde ayuda antes que comentan un crimen. Un millón de veces y todos los días preferiría albergar y dar la mano aun pedófilo que pide ayuda, que ver si quiera un sólo niño más lastimado.
Lástima que hay personas como tú, que prefieren que siga habiendo víctimas, en lugar de ayudar a PREVENIR que los crímenes ocurran. Es más fácil sentir odio que racionalizar un problema y buscar soluciones. Hablando de torpezas….
Jacob
22 feb 10 at 8:48
Otro tópico remanido, Jacob: las comparaciones con “trastornos psicológicos”. Debés saber que la psicología y la psiquiatría se han puesto al servicio de la juricidad dominante desde hace mucho, y, si no lo sabés, leé a Michel Foucault et alt.
Hasta donde sé no tengo ningún problema de los que me asignás, otro tópico remanido cuando se intenta hablar de estos temas, reconozco claramente la diferencia entre el deseo de cometer un crimen y cometerlo. Nuevamente, ¿cuál es la relación de esto con quienes publican material en la red con contenido pederasta o pornografía infantil? ¿Y la relación con los consumidores de ese material? Según el civilizado mundo, los primeros son penalmente punibles, y los segundos, de acuerdo con el fallo del juez alemán, también. Entiendo que Alemania no es actualmente una sociedad inculta, antimoderna y anticientífica, tampoco, teocrática, y que sus jueces se rigen por las legislaciones que los representantes populares elaboran, ¿o el post de Emili se refiere a la Alemania del 42?
El humanitarismo hacia los pedófilos, que, como otros humanitarismos, no deja de ser una forma de voluntarismo cuasi violento, es otro asunto que podría debatirse en muchísimos espacios. El tema convocante de este post, insisto, es otro, a pesar de los intentos humanitarios (!?) de distracción. Lo llamás “prevención” pero no es lo mío la prevención sanitaria… Cito, por si no la recordás, la pregunta de Emili: “‘La pregunta final: ¿por qué no hay más blogs, más grupos, más debates, más y más campañas contra todo tipo de pornografía infantil, esta forma de explotación que destruye los principios más básicos de nuestra arquitectura democrática?’”. En estos comentarios se puede ver parte de la respuesta, adelantada en mi primer comentario más por experiencia que por lucidez y reafirmada en el segundo. Otra parte de la respuesta, que así se construyen las cosas, la escribió Emili: “‘Nos asusta ponernos intolerantes. “‘En mi casa hago lo que quiero.’” Se diga intolerante o como se quiera, a mí no me asusta, ni que te despaches con que soy un “victimario” por “odio y barbarismo” y esos discursillos tan políticamente correctos como vacuos e inoperantes. Para tu desilusión, como decía, mi moral personal es bastante laxa, carezco de odios hacia grupos sociales y personas individuales, no tengo creencias religiosas ni militancias partidarias, me crié en un ámbito de respeto casi sagrado por las ciencias, hasta fumo y consumí porno en mi adolescencia, con actores adultos y consentido. Eso sí, quizá sea un poco bárbaro para los habitantes del primer mundo, vivo en sudamérica pero no porto plumas. Si le resulta cómodo a tu pensar, creé lo que se te ocurra sobre mí, pero el tema sigue siendo qué hacer ante el abuso a los chicos que parece no tener freno y encuentra en internet un excelente nicho para albergar a publicadores de pornografía infantil, quienes obtienen esos materiales generalemente de pederastas -si no lo son ellos mismos- y, ciertamente, promueven a los pedófilos a concretar sus deseos. Me abstengo de citar ejemplos concretos sólo para que miles de chicos no sean aun más abusados.
Juan
22 feb 10 at 17:15
Disculpa Juan, no sé ni qué contestarte. Lo que escribiste, en México le llamamos “cantinflear”, es decir que como el gran cómico mexicano Cantinflas, hablaste mucho pero no dijiste nada. No nos comentaste si estás de acuerdo en criminalizar el deseo, no aclaraste si tú distingues la diferencia entre a) el que padece un transtorno; b) el que consume el producto de un delito, y c) el que comete el abuso.
Mi punto es, que los dos últimos constituyen delitos en casi todas las legislaciones occidentales.
Mi punto es, que sí hay diferencias entre los comportamientos, y que si relees a Foucault, también te darás cuenta que la pena debe ser proporcional al bien jurídico que se busca proteger (si, de hecho, soy abogado criminalista, no hablo de cosas que no he estudiado).
Y como nada dijiste en el último comentario, sólo sigo sosteniendo lo mismo: NO debe darnos miedo ser intolerantes con la producción, ni con la difusión, ni con el consumo de “Pornografía Infantil”, no como lo llamó nuestro preciado autor, “material pedófilo”, debido a la definición que damos de pedofilia, como un transtorno. Pero la campaña no debe ser sólo contra eso, también debe ser una exigencia a los gobiernos e instituciones para que protejan a los niños implementando políticas de PREVENCIÓN. El derecho penal siempre será ineficaz sin la prevención.
Seguramente para algunos, Juan incluido, las décadas de evolución de la psicología y del derecho penal son inventos del imperio para mantenernos sojuzgados, hasta la victoria siempre y etc… Gracias a esos avances, sabemos que los esquizofrénicos deben ser tratados y no encarcelados, sabemos que la histeria no es un padecimiento exclusivo de la mujer (trágate esa Freud!!!) y que las personas con Síndrome Down tienen derecho a la integración y al trato digno.
No sé de dónde el “humanismo” resulta ahora una suerte de “lo políticamente correcto pero hipócrita”. No son discursitos. Los estudiosos en el tema penal criminal del abuso a menores han descubierto que casi todos los crímenes de ese tipo podrían ser prevenidos si se tratara a los pedófilos, y los pedófilos podrían tratarse si personas como Juan no agitaran antorchas encendidas y pusieran sogas de las ramas de los árboles.
Lo dicho, hay quienes prefieren ver más niños abusados que adoptar una mentalidad “humanista” y “políticamente correcta”.
Lo dicho, cuestión de formación.
Jacob
22 feb 10 at 18:44
En mi país, Jacob, tu discurso se llama “chamuyo”, no investigué la etimología.
Parece que tenés algunas dificultades para comprender los textos, volvés a preguntarme lo que ya anoté: sí, nuevamente, reconozco claramente la diferencia entre el deseo de cometer un crimen y cometerlo.
Tu punto, que es tu punto, es que el que consume el producto de un delito y el que comete un delito son delincuentes, ok. Estás de acuerdo con el juez alemán, entonces, quien juzgó que el fulano que consumía fotos y videos pornográficos de menores es un delincuente. Si tu punto incluye volver sobre la distinción entre “pedofilia” y “pederastía”, entre el deseo de tener sexo con un menor y tener sexo con un menor, y te disgusta que el autor del post haya usado el término “pedófilo” en lugar de “pederasta”, tal vez comprendas que, para no pocas personas, ambos términos son casi sinónimos, cuando no ven de manera similar ambos tipos de sujetos. Hay gente a la que le cuesta comprender que alguien que desea sexo con un menor sea algo así como un “pederasta bueno” (la denominación la encontré en un muy conocido y execrable foro de pederastas); gente anticuada ha de ser. Pero llamaremos pederestas a los que se comen a un pibe y pedófilos a los que se lo quieren comer, ok, me resulta intrascendente ser flexible en esa nimiedad.
Como tu punto sos vos y tu declarada profesión más que otra cosa, de onda te sugiero que crees un blog o un foro sobre derecho penal y abuso de menores, prevención y afines, donde podrías dar tips and tricks. Ya que el punto convocante se relaciona especialmente con cómo prevenir el abuso de menores facilitado enormemente por internet, sobre lo que claramente no sabés nada, no encuentro en vos un interlocutor interesante sino un típico lammer, bastante monocorde, de paso, y altamente prejuicioso, aunque te obnubiles con tu imaginaria apertura mental, humanismo y corrección política.
Sigue en pie para tanta gente, no para Jacob (“lo dicho…”: cuestión de carencia de formación), la pregunta de Emili y qué hacer, desde las tierras de la red y de la sociedad extracriminóloga -casi toda-, para evitar el abuso contra los niños potenciado por internet, provenga de efebófilos, pedófilos malos, pederastas buenos o malos o la tipología que cada día se den. Una buena noticia en este sentido es que, luego de muchos meses de reclamos sin respuesta, ayer Google ha suprimido cerca de 20 blogs con pornografía infantil gracias a la tenacidad de personas que no temen ser señaladas de moralistas-intolerantes-anticuados-hasta la victoria siempre-en mi barrio los llamamos violín.
Juan
24 feb 10 at 9:44
Por cierto, sobre eso de:
“y te disgusta que el autor del post haya usado el término “pedófilo” en lugar de “pederasta””
Ves? Cómo puedes pensar que tu posición es respetable si no leíste lo que escribió nuestro preciado autor ni un servidor?
Lo que apunté fue, que es más preciso utilizar el término “pornografía infantil” que el término “material pedófilo”. Ya que precísamente el primer término nos refiere a una actividad delictiva mientras que el segundo es un poco confuso con la denominación psicológica de dicho padecimiento.
Así que cómo quieres que se te lea con seriedad, si todo el tiempo discutíamos sobre la base de que no leíste lo que escribí desde un principio?
Sobre el resto de los epítetos e insultos que me profieres, se quedan sin respuesta, yo sigo igual de cortés. Y a eso precisamente me refería, Juan: Insultos y antorchas, y mientras tanto, más niños violados, gracias a personas como tú, que prefieren seguir echando fuego al odio y al coraje, que pensar en dialogar racionalmente y buscar propuestas que ayuden a resolver los problemas. Gracias por confirmar mis afirmaciones.
Que Dios cuide a nuestros niños, ya que nosotros somos incapaces de ponernos de acuerdo para cuidarlos.
Jacob
25 feb 10 at 1:16
Uf, bueno, que dios los cuide y los curas de la santa madre iglesia.
Dedicate a sofrenar a los pedófilos si es lo tuyo que yo me dedico a combatir toda forma de abuso a los menores, particularmente las que permite la red, y salute, me aburriste demasiado.
Juan
26 feb 10 at 21:36
no más jacob, si seguís peleando con este niñato de juan te vas a jaspear todo. no hacerle caso si bien se le ve que es trolero inmaduro.
• ♥ Andrea ♥ •
27 feb 10 at 3:12
Así suelen ser estas discusiones, en efecto, se termina hablando de lo que la gente pulcra, sensible y sensata impone. Nada nuevo bajo el sol. Sólo una cosa importante: que mientras los humanitaristas balbucean en comentarios, en esta pasada semana otros logramos que cerca de 60 blogs con pornografía infantil y contenido pederasta fuera eliminado por Google y que estén en curso investigaciones de la FBI.
Corazones Andrea: Inmaduro, quizá, troll, no y corazones, ¡nunca!
Salu2 Emili
Juan
27 feb 10 at 3:41
Andrea: please, no contestar. don’t feed the troll
Frank Soto
27 feb 10 at 7:01
yo opino que no debe haber este tipo de pornografia estaba checando en internet que
hay miles de paginas de esto, es injusto son menores de edad, no tienen derecho de vivir asi!!!
no se lo merecen!! hay que seguir peleando para que se acabe esto!!!
DIOS LOS BENDIGA
xavi
14 ene 11 at 8:09