6 Febrero, 2010

Lost (temporada 6), perdidos en la postmodernidad

Archivado en: postmodernidad, tvOnLine | Tags: | 12 Comentarios »
Compartir en Twitter | Compartir en Facebook | Delicious Archivar en Delicious

Vi por supuesto el capítulo doble que abre la última temporada de Lost, la serie que habrá cambiado (el tiempo pasa tan rápido que cada vez hablamos más en futuro) la forma de ver la televisión (Hernán Casciari dixit)
Hice como Blogoff (no se pierdan su análisis), no esperé a que las cadenas me dejasen pagar para ver el episodio. Si no quieren hacer negocio, Internet nos libera de su incompetencia, absurda en una economía de la híperabundancia y de lo inmediato (“me gusta, me lo llevo”) que coloca productos globales en mercados locales.

Falta hablar del éxito arrasador de la serie, que creo va más allá de la varita mágica de Abrams. ¿Qué fascinación ejerce en nuestro imaginario para atraernos tan especial y masivamente?
El episodio S06E01-E02 nos sirvió para sentir todavía con más fuerza el peso de una propuesta desbordante. El torbellino de una historia que maneja casi todos los resortes de la cultura postmoderna. Sí, la que ha desencadenado el capitalismo híperconsumista desde hace 30 años y que define muchos de nuestros valores y pautas de conducta. Lost es una parábola basada en la estética postmoderna, de ahí parte de su éxito: la isla es un retrato simbólico de nuestra sociedad, tanto que podríamos usar la serie para explicar en registro académico los principales rasgos de la postmodernidad:

1. Mestizaje. O sea fusión, mashup, remezcla, convivencia, hibridación, tolerancia. Confluencia de géneros y escenarios: refrito de relato de aventuras, género sobrenatural, misterio, investigación policial. Viaje en el tiempo, alternancia de épocas que se acercan hasta constituir una metadimensión en la que caben todas las cronologías
2. Globalización. Personajes blancos, asiáticos, árabes… todas las razas representadas en esta plataforma virtual (la isla) de una sociedad cada vez más interracial por masivos movimientos migratorios. Mundo planeta de la economía globalizada que elimina o diluye barreras nacionales y religiosas.
3. Simulacro. ¿No tenemos la sensación de que todo cuanto vemos es un escenario de cartón piedra? La irrealidad del argumento sin embargo cede ante la seducción de lo falso, lo postizo, lo artificial. Tendencia irrefrenable de una época dominada por la cirugía estética que nos lleva a convertirnos en copias de nosotros mismos, o por la biotecnología que ya ha puesto precio a la clonación. Por no hablar de la realidad virtual, los productos sintéticos o los alimentos transgénicos: la Naturaleza (¡cuánta vegetación en la serie!) recreada a nuestro antojo.
4. Espectáculo. Ritmo frenético de situaciones imposibles llevadas al límite, como todo tiende en nuestra cultura a convertirse en espectáculo, del fútbol y las olimpiadas a la política, la moda, o la misma religión. Lo extremo como una forma de excitar una sensibilidad a flor de piel, sustituto de las ideologías en declive.
5. Movilidad. Toda la historia tiene que ver con un avión. El viaje originen de la aventura pero también el viaje como destino: todos trabajando para irse de la isla. Desarraigo, provisionalidad.
6. Abundancia. ¿No hay demasiado de todo en todo en la serie? Muertes, sorpresas, accidentes, regresiones, confusiones, escenarios, personajes. Así es nuestra vida: yogur natural, con fruta, desnatado, con bífidus, azucarado, crema de yogur, griego…

12 comentarios »

Sitios que enlazan a esta entrada

Dejar un comentario