Zapatero (y buena parte de su equipo ministerial, supongo) se pirra por la terminología progre. Economía sostenible, Alianza para las Civilizaciones, Escuela 2.0.
Trabajo en un Instituto de Secundaria, y cada año se repiten resultados parecidos. Repiten cerca de un 50% de alumnos de Primero de ESO. Y entre los alumnos repetidores, un 70% pasa al curso siguiente por imperativo legal (no puede repetirse más de una vez en 1º y en 2º) sin haber aprobado: esto significa que nunca acabarán la ESO. Es imposible de todo punto que un alumno repetidor de 1º (o sea malo, vago, flojo) que pasa a 2º con 4, 6 ó 9 asignaturas pendientes apruebe 14, 16 ó 19 asignaturas (las 10 de Segundo más las que lleva de Primero)
Esta es la realidad estadística. Pero la otra (la del día a día) es peor. Aburrimiento, tensión, violencia, degradación, picaresca, predelincuencia. Frente a un fracaso escolar enquistado con la misma naturalidad que el paro estructural en nuestra sociedad postmoderna, no hay más solución que la burocracia: informes, proyectos, programas, congresos.
Hasta que el Gobierno de ZP lanza la Escuela 2.0. La terminología contra la realidad. Una inversión millonaria para conseguir un titular y hacerse muchas fotos.
Nada de multar a los padres que no acompañan a sus hijos al cole ni les dan el desayuno ni se preocupan de que hagan los deberes ni de que estén por las tardes en casa: los padres votan y son millones.
Nada de castigar a los alumnos que llegan tarde, no estudian, no hacen las tareas, suspenden, se rebotan: los alumnos votarán y son millones.
Nada de investigar o expedientar a los profesores que se dejan avasallar por los críos, funcionan a su bola o faltan de vez en cuando a clase: los profes votan y son casi un millón (unos 700.000 profesores no universitarios en toda España)
La Escuela 2.0 (un ultraportátil para cada alumno de 5º de Primaria) revela una mentalidad que tiene mucho que ver con el pensamiento mágico o la estrategia del avestruz, sólo que se financia con nuestros dineros.
Podría decirse que el proyecto es un insulto a la inteligencia si no fuese un desprecio al sentido común. Y además, cursi




