
Interesante esta época de transición hacia no se sabe dónde (los medios clásicos menos que otros), que estimula todo tipo de experimentos en un cuarto poder poco acostumbrado a reflexionar sobre su propia identidad: a la prensa le pasa como a los políticos, se creen elementos fundacionales de la sociedad moderna. Y de nada sirve decirles que esta época de democracia parlamentaria y capitalismo fordiano, nacida de la revolución francesa y la revolución industrial, ha pasado a mejor vida.
En fin, que ahí está el NYT regresando a la lectura por suscripción, casi toda Europa (incluida la prensa española) en pie de guerra contra Google por robarles noticias, lectores y publicidad, o Murdoch igualmente dispuesto a boicotear a Google. Y todos estos movimientos dentro de una crisis generalizada, el hundimiento de la inversión publicitaria en la prensa escrita pero también en la digital y los consiguientes ajustes de plantilla.
Y Apple como actor principal (3.380 millones de beneficios en el último trimestre 2009) a punto de dar el pelotazo. Al parecer quiere redefinir el negocio de la prensa digital (está en negociaciones con New York Times, Condé Nast Publications y News Corporation), que ahora leeremos en el nuevo tablet, con el mismo embeleso con que usamos el iPhone.
En este confuso escenario aparecen iniciativas como niiu, un proyecto alemán con ganas de extenderse a otros países europeos que consiste en crear ediciones personalizadas de prensa escrita, a partir de fuentes de Internet escogidas por ti: recibe diariamente en tu casa sólo las secciones y las firmas que te gusta leer.
Un mashup de periódicos, con los que niiu ya ha llegado a un acuerdo para repartir ganancias: 20 páginas con tu propia edición por 1,80 euros.
Hablan del proyecto LolaComoMola y Pensamientos Despeinados
