
No me gusta la versión que muestra a Google como paladín de la libertad haciendo frente por primera vez a un sistema político autoritario que viola de forma impune los derechos humanos. No me gusta, por mucho que pueda ser verdad. Prefiero un enfoque menos idealista, y recordar que el capitalismo (neo)liberal ha sido el gran impulsor de sistemas democráticos porque estos son precisamente los que mejor se adecuan a sus necesidades y estrategias.
Paradoja: el capitalismo no es democrático (¿votan por referendum los trabajadores de una empresa las propuestas que se debaten en el consejo de administración?) pero necesita de sistemas políticos democráticos para expanderse. Los sistemas autoritarios, tanto da que de corte fascista o comunista, son demasiado rígidos para sus intereses mucho más líquidos y lábiles. Son demasiado intervencionistas: el Estado clásico es un enemigo para un capital globalizado y deslocalizado que necesita fluir sin barreras o aranceles.
En mi opinión, Google asume por fin el rol que le corresponde: es una de las grandes empresas planetarias del presente. Asociada además a valores emergentes como la sostenibilidad, Internet o el dominio público.
Google es el protagonista de un nuevo escenario que se enfrenta con fuerza a los antiguos: los medios (véase su confrontación con Rupert Murdoch) y los Estados (Alemania y ahora Francia, los dos motores de Europa, abren causas en su contra) ¿Y qué personaje sintetiza más cabalmente los desajustes de un mundo en extinción sino China? El único Estado comunista (con permiso de otros casos menores), gobernado de manera oscurantista por un partido único.
Choque de titanes, que resume de forma canónica el enfrentamiento de dos sistemas dominantes, uno en el presente y otro en el pasado: el capitalismo líquido de esta época postmoderna contra el Estado burocrático de la era moderna.
Ganará Google, por supuesto. No es más valiente que Microsoft o Yahoo! (cómplices durante años, como hasta ahora Google, de la dictadura china): es más joven y más poderoso.

Excelente enfoque.
Creo que es importante recordar que si bien los modelos democráticos suelen ser terreno fértil para las corporaciones capitalistas, también lo son para las PYMEs e incluso iniciativas comunitarias que uno asociaría más a modelos socialistas. No hay que olvidar que todo el movimiento del software libre ha tenido su auge precisamente en los Estados Unidos, mientras que cuando otros países como China han entrado en el juego lo han hecho a través del estado, de forma rígida y con mucha burocracia de por medio.
Saludos.
Comentario por Harold — 15 de Enero de 2010 @ 12:38 am
Me ha encantado el enfoque que le has dado… pero aún así creo que google es la única que ha obrado medianamente bien de las grandes de internet que hay establecidas en China.
Para merecer mi aplauso deberían haber hecho un comunicado bastante más contundente, aunque, si no son mainstream allí… ¿de cuánto poder gozan realmente?
Un saludo.
Comentario por Samuel — 16 de Enero de 2010 @ 1:10 pm
Sí, hay que tener en cuenta que Google nunca ha conseguido una posición dominante en el mercado chino. ¿Se habría enfrentado al gobierno de allá si tuviese una cuota del 60% ó 70%?
Un saludo
Comentario por emiligene — 16 de Enero de 2010 @ 1:55 pm