O sea que el Gobierno aprueba hoy una ley que otorga estatus de censor administrativo a una Comisión de Propiedad Intelectual, que podrá denunciar webs a un juez para que resuelva el caso de forma insólitamente expeditiva (cuatro días como máximo), y la primera reacción de Víctor Manuel es poner el grito en los medios.
El ala dura de los derechistas (de autor) nunca va a darse por satisfecha, simplemente porque exige que los tiempos vuelvan atrás. Cuando contra Franco se vivía mejor y el mercado era tan limitado y poco competitivo que un cantautor podía convertirse en próspero productor musical y cinematográfico.
Imposible el diálogo, la argumentación, los datos estadísticos. En su lugar, demagogias catastrofistas como puños: “el tejido de la industria discográfica es inexistente”, “la ley llega tarde”, “el sector está destruido”, “los consumidores roban cuanto pueden si no les pillan”, “sólo preocupa la guardia civil”.
Pues eso: dejémonos de bobadas y en nombre del país, de los autores y el futuro (triple invocación que no suele faltar en las rasgaduras de los derechistas de autor, que siempre se lamentan de España, hablan en nombre de los creadores y lloran por las nuevas generaciones) llamemos a la guardia civil y a Tejero para que se haga cargo de la debacle