Periódicamente nos quejamos y/o sorprendemos de la cantidad de servicios en los que la tela de araña de Google nos atrapa. Sin embargo, nuestra capacidad de asombro es superada lenta pero sistemáticamente por la ambición de una empresa que aspira a ser el equivalente de Internet como Microsoft lo fue del escritorio.
Aunque haya que renunciar a algunos principios por el camino (ayer mismo supimos que aceptaba las reglas de juego de los medios que exigen información de pago), Google insiste en personificar una web limpia y rápida basada en el respeto a los estándares y el software abierto. Quiere liderar esta Internet universal sin trabas, y se ofrece como la mejor alternativa en todos los ámbitos: navegador, sistema operativo, buscador, publicidad, correo…
Pero ¿qué pasa con las DNS, este requisito para acceder a la red ya que los servidores que asumen esta tarea se encargan de resolver los nombres de dominio? Gracias a estos servidores, nuestros navegadores pueden solicitar una dirección en vez de una IP, es decir un nombre en vez de un número: despuesdegoogle.com en lugar de 85.236.33.47 (es un decir) mucho más difícil de retener.
Pues Google provee de dos direcciones públicas para que podamos usar sus dos servidores DNS. Tan sencillas como esto:
8.8.8.8
8.8.4.4
Imposible más cortas y memorizables. Google, otra vez, nos quiere ayudar. Además, garantiza velocidad y seguridad en la resolución de nombres.
Actualización. Más fácil todavía:
4.3.2.1
(Gracias, Antonio)

¿Qué me dices de 4.3.2.1?
http://news.ycombinator.com/item?id=975093
Comentario por Antonio — 3 de Diciembre de 2009 @ 11:40 pm