Lo certifican hasta los observadores más incultos. Se acaban las ideologías, por mucho que el islamismo parezca ejemplificar el regreso de principios y valores innegociables. La nuestra es la época del relativismo y el pensamiento débil, del pragmatismo versátil capaz de asumir cualquier tipo de sincretismo. Se acaban las persecuciones (contra las mujeres, contra los homosexuales, contra las minorías étnicas…) a cambio del “todo vale” y del “según, todo depende”
Y empiezo a percibir cómo esta misma actitud postmoderna se extiende en la informática. ¿Linux sale gratis? Pues ponemos Linux. ¿El iPhone tiene un montón de aplicaciones y un navegador insuperado? Pues empleo iPhone. ¿Kindle ofrece una experiencia de usuario única? Pues compro Kindle (llega a España el mes que viene) a Amazon aunque resulte caro desde todo punto de vista.
Las fortísimas batallas entre defensores el software libre y/o abierto, y la masa irredenta de windowseros toca a su fin, aunque se mantendrá viva en ámbitos cada vez más minoritarios. Los fanboys de Apple no le hacen (harán) ascos a un arranque dual con BootCamp o Parallels, y se popularizarán las soluciones virtualizadas de VMWare, VirtualBox, Wine o Crossover.
Se acaba la guerra fría en la informática, y la gente, consumidores de una economía globalizada, escoge software abierto o cerrado, gratis o de pago, en función de criterios ajenos a cualquier tipo de militancia o prejuicio.
Ahí está Flash arrasando en una plataforma abierta de serie como es la web. Mientras, Chrome o Firefox arrancan mercado a IExplorer. Y Linux crece.
No parece que los hechos den la razón al milenarismo, al menos en cuestiones informáticas.