Esta y otras perlas ha dejado caer ante el Rey, en su discurso como portavoz de los galardonados con la Medalla de Oro a las Bellas Artes.
¿En qué quedamos: no era Bosé icono de la libertad transgresora? ¿O faltaba añadir: subvencionada? Y todavía más: protegida por ley
Así se siente el hombre que puede y quiere llorar: los artistas están en peligro de extinción, como los osos. Huérfanos, dice.
Aunque quizás su caché sigue siendo millonariamente superior al de la gran mayoría de la población, expuesta a quedar en el paro como les pasa de verdad a más de tres millones de españoles.
Uno entiende (aunque no comparte ni disculpa) que la SGAE sea una entidad corporativa que se dedique a recaudar impuestos, incluso de forma abusiva: hacen su trabajo. Pero que intelectuales que se las dan de progresistas, rompedores o libertarios invoquen el modelo francés y Sarkozy (pura derecha neoliberal) como remedio y paraíso, tiene demasiado de perverso y hasta esquizofrénico.
O más simple: mucho morro.
