Dice el protagonista de Ciudadano Kane que ser muy rico es fácil: basta desearlo por encima de cualquier otra cosa. Así funciona el capital, que es ambicioso y versátil (el sistema comunista se hundió por carecer de ambos rasgos, en especial el segundo) Consigue lo que se propone porque pone al servicio de sus objetivos los mejores bufetes de abogados y la persuasión de los tercos que no tienen más prisas que la de satisfacer su deseo.
Las distribuidoras y productoras encontraron en Sarkozy un buen portavoz, y aunque su propuesta de ley fue tumbada a la primera, finalmente ya rige en Francia. Gordon Brown le imitó en Gran Bretaña, alineándose en el frente antipiratería (curioso que empleen el término pirata para referirse al intercambio desinteresado de archivos, justamente ellos, masivamente afectados por todo tipo de corrupción) Después la presión llegó al Parlamento Europeo donde fue, también, rechazada la propuesta a la primera.
En fin, para ahorrarnos capítulos, este es el desenlace: aprobación de una especie de ley Sarkozy, que habilita a los proveedores a desconectar a aquellos usuarios acusados de piratería, sin necesidad de que haya un mandamiento judicial.
¿La SGAE ya podrá actuar de oficio, como pretendía y alentaba el propio Gobierno? No es imposible, dado el amor que le profesa Zapatero, por mucho que esté en el aire la constitucionalidad de una directiva europea que deberá ajustarse a las leyes de cada uno de los países miembros.
¡Vivan los líderes del mundo libre! ¡Vivan los valores del capitalismo de estado!
Juan
26 oct 09 at 15:09