De las moscas, por ahora. Pero todo se andará.
Seguimos pues el hilo de la memoria abierto ayer.
Hoy hablamos de un experimento realizado en la Universidad de Oxford, donde un equipo de investigadores ha conseguido manipular la actividad neuronal de unas moscas de la fruta, de forma que les han provocado recuerdos desagradables de experiencias que en realidad no tuvieron.
Mediante la optogenética identificaron y liberaron 12 neuronas que posteriormente alteraron introduciendo información artificial, que llevó a las moscas a adoptar un patrón de conducta inducido: asociar un determinado olor con una descarga eléctrica.
Una buena explicación, más detallada pero asequible, en Axxón