
Mis padres vivieron una guerra civil y una postguerra terribles, amén de los cuarenta años de dictadura que los pilló amansados. Y supieron de una guerra mundial que se libraba muy cerca. También mis abuelos convivieron con otra guerra mundial, la primera: todas las generaciones viven en un contexto que no han elegido y que marca los límites y expectativas de sus vidas.
La nuestra ha sido una generación relativamente feliz. No hemos vivido conflictos bélicos, y hemos disfrutado del salto económico efecto del neoliberalismo. Y un montón de liberaciones: el mayo del 68, el Vaticano II, la revolución sexual, el poprock de Elvis y los Beatles, el divorcio, la caída del muro de Berlín.
Pero dejamos a la generación joven de ahora un presente dramático y un futuro más desalentador. La Humanidad ha llegado al final de un ciclo, y la superpoblación, la deforestación, el agotamiento de los recursos naturales, la disminución de la capa de ozono o el efecto invernadero nos dejan cada día noticias como esta:
- España ha vivido el tercer agosto más caluroso desde 1961 (2 grados por encima de la media)
- Las temperaturas del Ártico son ahora las más elevadas de los últimos 2.000 años Tanto que podría quedarse sin hielo el 2030