Movimiento que puede resultar definitivo en la conformación de la nueva Internet que están negociando las grandes discográficas y productoras con los nuevos medios.
Después de fracasar por llevarse a Disney (el vídeo comercial sigue estando en manos de Hulu), ahora YouTube consigue llevarse a Universal y su catálogo musical, el mayor del mundo.
Aunque no deja de ser previsible (el canal de Universal Vivendi ya era uno de los más vistos en YouTube), la formalización del acuerdo, con reparto de roles y ganancias incluido, no deja de ser la escenificación de una sociedad imbatible.
¿La industria de la música se muestra más abierta a hibridarse con plataformas sociales, al contrario de la industria del cine y la TV que siguen aferrándose a esquemas de distribución centralizados?
El motivo de la diferenciación: la música es un negocio que se ha fragmentado definitivamente, cada vez más cerca de distintos y nuevos modelos de distribución.
En cambio, la industria audiovisual, muchos más pesada en todos los sentidos, se resiste al cambio.
La noticia, en The Wall Street Journal