Internet ha propiciado la creación de mitos que forman parte de nuestro imaginario colectivo desde los tiempos de la Revolución Francesa: solidaridad, acceso inmediato a la cultura, todo-gratis, derecho a la libre expresión…
Google ha personalizado durante un tiempo esta fantasía: empresa ecológica, asunción del software libre, servicios gratuitos. No voy a repetir los muchos datos y argumentos que nos han hecho caer del burro, y que nos muestran un Google lejano de aquel “don’t be evil” y cercano a una gestión implacable de sus mecanismos de poder.
Pero quería añadir el caso Skype a este proceso de desencantamiento que se está produciendo en la web 2.0, todavía depósito de ilusiones comunitarias. Durante años Skype ha personalizado la transformación de la telefonía desde un modelo autoritario de pago a otro abierto a Internet con el consiguiente ahorro para el usuario. No nos importaba que usase códecs y protocolos propietarios (lo mismo que Google impone silencio sobre las ganancias de AdSense o no aclara el criterio con que aplica su PR): la euforia por librarnos de las tarifas de las operadoras de telefonía fija justificaba todo.
¿No nos libraba Google de Microsoft? Pues Skype nos libraba de Telefónica
Todo este rollo viene a cuento de una puntualización leída en Sinologic, que recomiendo: la reciente apertura de Skype al protocolo SIP no es un movimiento hacia la compatibilidad con software libre sino “única y exclusivamente para captar usuarios corporativos que paguen” (50 € por cada cuenta)
Que además coincide con una reflexión laudatoria de Enrique Dans sobre el papel jugado por Skype en el alumbramiento de un nuevo mundo, celebrando que la compañía se ha convertido en líder en llamadas internacionales.
No hay buenos ni malos en esta nueva aventura del saber y la economía. Los nuevos protagonistas tienen derecho a la presunción de inocencia sin criminalizaciones genéricas o infantiles, pero estaría bien que no fuese a cambio de prolongar nuestra propia inocencia.
Lo mejor de la popularización de los nuevos medios sería que el usuario fuese por fin un poco maduro.