Disney llevaba un tiempo madurando su entrada en Internet, y el último movimiento situaba la empresa muy cerca de un YouTube remodelado para la nueva etapa: el 16 de abril YouTube estrena formato, con tres cuartas partes dedicadas a contenido premium y dejando la última cuarta parte para el típico contenido generado por el usuario. Un abandono definitivo de sus orígenes, que sin embargo no le ha bastado para convencer a Disney.
Disney, que negociaba simultáneamente con YouTube y Hulu, ha cerrado un acuerdo con el primero limitado a insertar sus clips promocionales, mientras que su contenido pesado (series, películas) se verán en Hulu: un movimiento que deja a YouTube prácticamente fuera del mercado del vídeo en Internet. CBS se queda en Sling, y la troika Fox, NBC y Disney estarán en Hulu.
De esta forma, Hulu (el sitio de vídeo creado por las grandes productoras, léase Fox y NBC, para combatir a YouTube en su propio terreno) sale enormemente fortalecido.
Disney se quedaría con un 30% (previo pago de unos 50 millones de dólares), NBC con otro 30%, y News Corporation (Fox) con otro 30%. El restante 10% queda en manos de la compañía Providence Equity Partners, líder en inversiones en medios de información, comunicaciones y espectáculos.
YouTube, compuesto y sin novio.
¿Qué sentido tiene presentar dentro de dos semanas su sitio renovado, rediseñado para la difusión de contenido premium que debía contratar con las grandes productoras?
La televisión y el cine llegan a Internet imponiendo sus leyes y estrategia. La pregunta que queda en el aire: ¿seguirá creciendo Hulu hasta acercarse a la audiencia de YouTube?