Según paidContent, está a punto de cerrarse el acuerdo entre Disney y YouTube, según el cual la primera colgaría sus vídeos en el segundo repartiéndose ganancias. Una operación comercial sin más si no fuese porque escenifica el definitivo cambio de rumbo de YouTube.
Google pagó 1.650 millones de dólares para convertir en negocio una red social de vídeos domésticos o pirateados, y durante estos años ha estado dando vueltas al modelo y estrategias que lo hiciesen posible. Ha implementado numerosas novedades (publicidad, HD, control de material con copyright, subtítulos, traducción, formato panorámico…) pero hasta ahora quedaba al margen de los grandes proveedores de contenidos: productoras de cine y TV.
Estas justamente optaron por Hulu, apuesta de Fox y NBC, y además con éxito.
Hulu, plataforma de películas y programas de TV comerciales en Internet con mayor calidad que YouTube y publicidad “de verdad”, ya se ha convertido en el segundo sitio de vídeo en EEUU.
YouTube responde a partir del 16 de abril con una profunda actualización, que le permitirá competir con Hulu. Dejará de servir prioritariamente UGC (contenido generado por el usuario) para centrarse en productos comerciales, como los que Disney está a punto de concretar.
Así mismo reorganizará el sitio, estructurado en pestañas. Tendrá cuatro, tres de ellas reservadas a contenido comercial (Cine, Música, Espectáculos) y sólo la cuarta dedicada al UGC de toda la vida
Y para esto copiará a Hulu: el nuevo reproductor tiene marcadores visuales de anuncios y control de brillo o iluminación.
Parece que llega a su fin la dura etapa de desencuentros entre los medios convencionales y los nuevos. ¿Alguien se acuerda de que hace poco Disney denunció a YouTube? Se impone el realismo y los pactos, diseñados a medida de los intereses de la parte más fuerte, que no es otra que las grandes productoras de cine y TV. Y los anunciantes.
Google, como siempre, haciendo de intermediario privilegiado.
Vía ClickZ