Clarificadora confesión de un diseñador que se despide de Google después de haber trabajado en la empresa tres intensos años. Por fin entendemos por qué los productos creados por Google muestran este diseño primitivo que uno podría asociar a una identidad corporativa (sencillez, austeridad… en fin: “don’t be evil”) alejada del barroquismo de la web 1.0
Pues no. Se trata de un déficit cultural que arrastra la empresa desde sus orígenes y que, según Douglas Bowman ya ha creado una inercia imposible de revertir. Falta de liderazgo en el área de diseño, y excesivo protagonismo de los ingenieros (“dependencia de los datos”, dice):
Without a person at (or near) the helm who thoroughly understands the principles and elements of Design, a company eventually runs out of reasons for design decisions. With every new design decision, critics cry foul. Without conviction, doubt creeps in. Instincts fail. “Is this the right move?” When a company is filled with engineers, it turns to engineering to solve problems. Reduce each decision to a simple logic problem. Remove all subjectivity and just look at the data. Data in your favor? Ok, launch it. Data shows negative effects? Back to the drawing board. And that data eventually becomes a crutch for every decision, paralyzing the company and preventing it from making any daring design decisions.
En otras palabras, desproporción entre el fondo y la forma. Una disfunción estética (que a veces afecta a la propia usabilidad del servicio) que sin embargo no ha impedido una expansión abrumadora de los productos de Google.
¿Hasta cuándo?
De cualquier forma, se despide sin resentimiento. Es más, añorará los masajes, la comida gratis, el entorno elegante, el contacto con personalidades… “Pero no voy a perder una filosofía de diseño que vive o muere por la tiranía de los datos.”