Pero, ¿no era Facebook el que intentó en varias ocasiones dejar a los usuarios sin control ni derechos sobre sus datos? Estaríamos entonces ante un caso fulminante de conversión: de repente Facebook se ha vuelto bueno y entrega todo el poder a sus usuarios para que puedan compartir sus datos sin restricciones.
Techcrunch aplaude la apertura de las cuentas por una cuestión de comodidad (si quiero compartir mis datos, ¿por qué tengo que autorizar cada nueva actualización para que sean visibles?) y achaca a los críticos su inercia regresiva: quieren volver al viejo Facebook simplemente por costumbre.
Error500 y Uberbin interpretan el golpe de mano de forma menos anecdótica.
La modificación de privacidad (antes la visibilidad se restringía a tu red, ahora puedes mostrar tu perfil a todo el mundo) responde a una estrategia para competir más directamente con MySpace (donde los perfiles son públicos por defecto), Twitter (puedo mostrar y compartir “lo que estoy pensando” a cualquiera sin que sean usuarios registrados de Facebook, con la ventaja de que no estaré limitado a mensajes de texto) y Google (mis datos cobran relevancia porque serán indexables, y Facebook se revaloriza como generador de autoridad)
Volviendo al principio, ¿eso significa que Facebook me permite exportar mis datos?