14 Marzo, 2009

Por qué (todavía) soy blogger tecnológico

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Dicho en una frase corta: para combatir la entropía.

Escribir un blog sobre tecnología, informática e Internet es casi una decisión natural en todo aficionado a estos temas. La forma más eficaz de no perderse en este caos de formatos, marcas, versiones y novedades que en semanas o meses ya quedan desfasados.

Sucede que durante un tiempo uno estudia, prueba y practica. Lee y consulta sobre los centros de atención que más le atraen, en mi caso Ubuntu, Python, Blender, edición de vídeo en Linux, sosteniblidad, conectvidad inalámbrica (Bluetooth, WiFi, 3G…) o web 2.0. Pero es tanta la información que le asalta, que necesita estructurarla de forma personal e interactiva. No basta con tomar notas o hacer resúmenes y esquemas. Hay que sumergirse en el flujo torrencial, formar parte de él.

Objetivo (aparte de ingenuas ambiciones de visibilidad o dinero): convertirse en divulgador, sintetizador, profesor. No hay mejor forma de entender de verdad un tema que tener que explicarlo, y este principio básico de la didáctica está en la base de muchas vocaciones blogueriles. Al obligarnos a mantener un ritmo de publicación, nos forzamos a estar al día como la mejor estrategia contra la entropía.

Esto también explica por qué hay tantísimos blogs sobre Internet y tecnología. Somos muchos los aficionados que experimentamos esta necesidad de ordenar, asimilar, depurar, y finalmente publicar nuestra experiencia como usuarios y consumidores potenciales de un mercado en frenética expansión. No se me ocurre otro sector productivo de tamaña creatividad como el digital, y por lo mismo tan estimulante y desbordante al mismo tiempo.

Sin embargo, la actividad blogueril (una forma de no dejarse arrastrar por la vorágine) llega a cansar. Asumir la responsabilidad profesional de estar al corriente de un sector tan extenso y fugaz se convierte en un trabajo no remunerado que cuesta compaginar con el resto de actividades cotidianas. Se hace demasiado absorbente.

Incluso para nuestros propios intereses, de los que nuestro blog se convierte en enemigo: ya no tengo tiempo para estudiar, practicar y profundizar en aquellos temas que me empujaron a asomarme al mundo tecnológico para entenderlo mejor.

Con lo que se cierra el círculo ¿vicioso? y se repite una vez más esta forma típica en las personas de quedar atrapados en nuestros propios deseos :-)

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