Ayer 10 de marzo se cumplieron 133 años de la primera conversación telefónica de la Historia, mantenida en 1876 entre su inventor Graham Bell y su ayudante Thomas Watson.
¿Su inventor? Más bien su primer patentador. Hace ya un tiempo que la gloria de la invención ha sido traspasada al italiano Antonio Meucci, que se trasladó a New York en 1850 precisamente para patentar su invento. Presentó su solicitud pero no tuvo el dinero (apenas unos dólares) para renovar la petición. Al cabo de unos años presentó su teletrófono a la Western Union, que se desinteresó del proyecto.
Siempre que revivo estas anécdotas, me acuerdo del sketch de los Modernos que recrea, en clave disparatada, los primeros desconciertos provocados por el nuevo aparato:
“Cuando Graham Bell inventó el teléfono, frente a su invento se interroga: ¿A quien llamo ahora?”
Geniales.