10 Marzo, 2009

Después de Gran Torino

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grantorino

¿Quedará algo en el cine que no sean efectos especiales para entretenernos mientras devoramos palomitas?

Sin entrar en el debate cine clásico vs cine postmoderno, reconozco que me gusta más el cine de autor, la obra de arte, la película hecha con oficio y los actores con repertorio de gestos. Me gusta el lenguaje cinematográfico norteamericano aprendido en los maestros europeos, y me parecen superiores las películas que desarrollan un argumento con la misma sutileza con que lo hizo (¿todavía lo hace?) la literatura. Admiro a esos pocos directores y actores a los que no me cuesta imaginar trabajando en el teatro.

Dicho de otra forma, creo que el cine es un arte que va a menos, además de ser una industria en crisis de identidad. Me da la impresión de que no da más de sí, de que ha acabado su ciclo histórico, como le pasó a la pintura (pero también a la música culta) en las primeras décadas del siglo XX.
En los tiempos postmodernos de discursos light, las grandes formas resultan incompatibles.

De ahí que el cine de Clint Eastwood (me refiero a sus trabajos como director) tengan este tono crepuscular. La Ford y el modelo Gran Torino como icono de toda una época que desaparece, ante la indiferencia de las nuevas generaciones (de ahí que no se lo regale a su nieta en el reparto de la herencia) La guerra de Corea como una hazaña bélica desprovista de valor ante una realidad emergente como es la inmigración asiática y la fusión étnica de un mundo mal globalizado.

Extraordinario, Clint Eastwood. Cronista de su propia decadencia, que retrata con el mismo aristocratismo sicológico de sus primeros personajes (en los spaguetti-western, en Harry el sucio, en El sargento de hierro), heroicos y solitarios como son los grandes creadores. La soberbia del militar es la misma que la del artista, y en ambos casos late una parecida y oculta piedad por los desvalidos, un mismo odio hacia la moral burguesa, un comparable espíritu de aventura y predisposición al riesgo.

El riesgo, este componente que no encontraremos en el cine después de Eastwood.

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