El tipo se llama Rob Spence y es un cineasta canadiense que ha decidido implantarse una minicámara en su ojo de cristal como acción de protesta contra el crecimiento desmesurado de cámaras de vigilancia en las grandes ciudades (según él mismo denuncia, sólo en Toronto hay 12.000)
El antishow de Truman. No confundir pues con el verdadero ojo biónico que se está experimentando en Gran Bretaña para devolver parte de la visión perdida a pacientes que han perdido un ojo.
Enlace: Proyecto Eyeborg
Vía Gnosistema