La nueva guerra de navegadores no es como aquella que enfrentó a Netscape con IExplorer. Está lejos de ser una reedición del enfrentamiento bilateral de entonces, porque el escenario informático actual tiene poco que ver con aquel. Han aparecido nuevos y muy potentes protagonistas, de la web 2.0 a Firefox, pasando por Google, el renacimiento de Apple o la popularización del software libre.
La nueva guerra de navegadores no se va a dar entre un IExplorer (¿definitivamente?) a la baja y un Firefox (definitivamente) al alza, sino que ya se está librando en distintos niveles. Ahí está Chrome, con el soporte privilegiado de Google, o un Safari que en su reciente versión 4 arrasa en tests de velocidad y prestaciones. Y Opera, que resiste todos los embates.
En realidad, la nueva oleada fomenta la fragmentación del mercado, consecuencia de una Internet de larga cola en permanente ebullición. Los últimos ejemplos: OmniWeb (el navegador exclusivo del mundo Mac y basado en el motor WebKit) se ha hecho libre, y Microsoft filtra el anuncio de su próximo navegador, de nombre clave Gazelle.
Pero hay más. Queda la emergente Internet móvil por conquistar, con todos los navegadores WAP a punto de jubilación. Opera domina este mercado, pero Firefox o Ubuntu serán pronto alternativas atractivas. Y los navegadores de última generación, asomándose, como Bolt
Lo dicho: nada que ver con aquel panorama mezquino. La guerra actual es toda una fiesta para el usuario.