Y no es un juego de palabras sino una historia confusa, típica de Google: qué capacidad tiene para oscurecer algunos de sus movimientos.
Resulta que el Android G-1 que se vende desbloqueado por 400$ (25 si te unes al programa de desarrollo de Android) no puede descargar aplicaciones protegidas contra copia o de pago desde Android Market, el AppStore del teléfono de Google. Estas aplicaciones no son visibles desde los terminales libres.
Google se posiciona así a favor de aquellos desarrolladores y fabricantes que quieren blindar sus aplicaciones, por mucho que la plataforma Android sea libre y abierta: contradicciones de un sistema mixto, que sin duda provocará polémica. Ya hay llamadas a la revuelta
Vía Macworld
