
Google ha ido transformando un sitio social de vídeos caseros en toda una plataforma multimedia orientada a la Internet más televisiva.
Primero, las mejoras técnicas.
Después, los pactos con las grandes productoras.
Y ahora, la capa conservadora: elimina vídeos aplicando particulares criterios morales o deja sin sonido vídeos con derechos que considera dudosos.
Siempre cuidando la usabilidad y el control de sus funcionalidades. ¿Que terceros inundan la Red de utilidades para la descarga de vídeos? Pues Google incorpora la suya. Superados los peores momentos de ajuste comercial y legal y estabilizados los muchos cambios que han ido mejorando la interfaz, es hora de cuidar estos pequeños detalles. ¿Por qué dejar que los usuarios se vayan a otros sitios para descargar vídeos?
Google, cada vez más endogámico. Por mucho que se apoye en el software abierto y las APIs públicas




