
Me pasé el 30 de diciembre entre aviones, aeropuertos y barco: una tormenta en Canarias nos obligó a todo tipo de desvíos y retrasos. En ninguno de estos sitios había WiFi, o sea que recurrí al móvil (un LG KU990) para saber qué pasaba en el mundo y enviar algún que otro twit.
Un día entero peleando con el tecladito alfanumérico da para mucho. Para comprobar que es un método rudimentario, incompatible con la agilidad que impone la comunicación en Internet. Vamos, un castigo.
El problema de la Internet móvil que nunca llega a despegar no es sólo económico.Las tarifas abusivas de unas operadoras en régimen de casi oligopolio no son ya el principal argumento disuasorio.
La frustración viene de la interfaz: pantalla pequeña y teclado insufrible.
Qué alivio reencontrarse con la “naturalidad” de un netbook de 10″. Como dice Irina, no hay interfaz como el dúo mouse + teclado