
Twitter, el enigma de la web 2.0: un servicio que salió de la nada, en el que nadie creía y al que los gurús siguen tachando de frívolo e inútil, con problemas de escalabilidad, sin modelo de negocio definido dos años después de su lanzamiento (aunque algunos ven claro que son posible: Alianzo explica hasta 5 distintos), superviviente a no sé cuantos clones más completos que iban a desbancarlo… y ahí está, igualito. Simple y humilde, reducido a 140 caracteres y personalizable en sólo 2 idiomas. Pero crece y crece y crece.
Como sus aledaños, hacks y complementos, creados con la vana ilusión de sustituirle. Twitter es Twitter, y esta tautología se muestra imbatible.
No auguramos larga vida a twitTangle, un Twitter que permite agrupar a nuestros amigos y filtrar los twits por épocas o términos.
Coincido con CódigoGeek: nos quedamos con Twitter.
¿Alguien recuerda las críticas a Gmail por no permitir carpetas como los clientes de correo de toda la vida? El éxito de Gmail me recuerda el de Twitter: el triunfo de lo simple, un tema que tengo pendiente hace tiempo, para convertirlo en un post.