El Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales del Vaticano ha dado el visto bueno a la aplicación iBreviary para el iPhone (disponible en italiano, inglés, español, francés y latín, pronto en portugués y alemán, descargable en iTunes) creada por el sacerdote Paolo Padrini., con el propósito de que los católicos puedan usar su teléfono también para sus oraciones diarias.
El argumento para su aprobación: la Iglesia “está aprendiendo a utilizar las nuevas tecnologías principalmente como una herramienta o medio de evangelización”.
El lanzamiento oficial del programa supone el fin de su gratuidad. Durante las semanas que podía descargarse libremente, 10.000 usuarios han aprovechado la oferta. A partir de ahora, iBreviary pasa a costar poco más un euro.
La noticia evoca aquella en que la Abilene Christian University (ACU) regala un iPhone o iPod Touch a sus selectos alumnos cuando se matriculaban. ¿Existe una cierta afinidad entre un cristianismo de élite y el teléfono de Apple? Algo así como un toque de distinción.
¿No sería más coherente que la opción cristiana (solidaria, etc) fuese el software libre?
Vía Los Andes
