La vida del usuario informático tiene mucho de hamletiana. Comprar o esperar, esta es la cuestión. Dilema metafísico que se agrava estas Navidades ante la avalancha de ofertas y la euforia consumista que se desata.
Si hay un objeto de deseo actualmente, este es el parque de netbooks o ultraportátiles que en poco tiempo han pasado de ser una oferta reducida (Asus Eee, Acer Inspire o HP Mini) a desplegar un catálogo inabarcable en el que destacan los distintos Ms Wind.
El gancho de estos miniportátiles es el precio. Pero también el tamaño y el peso. Y se deja de lado demasiadas veces la autonomía: ¿qué sentido tiene comprar un equipo destinado a ser transportado de aquí para allá si la batería se agota a las 2 horas y poco más? Recomendación: comprueba que el modelo que te hace tilín tenga una batería de seis celdas.
Inconveniente: no sirven para jugar ni procesar vídeo, ni en general para ningún trabajo con exigencias gráficas.
Si te conformas con esta limitación, regálate un netbook vigilando la batería.
Si aspiras a un netbook con potencia gráfica comparable al de un portátil o PC, espera a que los fabricantes incorporen la plataforma Ion con chipset Nvidia