Me ha hecho gracia encontrar hoy en mi Twitter este saludo de uno de mis following: “Buenos días, twitterfamily”. Creo que expresa una gran verdad: la red que se forma en Twitter funciona a modo de familia. De familia postmoderna, por supuesto, light y abierta, sin compromisos ni trascendencia. Twitter, entre otras funciones que los usuarios vamos definiendo, es para muchos un punto gratificante de encuentro donde dejar constancia de nuestra cotidianeidad.
Justo lo que está perdiendo la familia actual, en la que incluyo a la pareja moderna y las amistades después de la adolescencia. Nos falta tiempo. Nos absorbe el torbellino del estrés diario y perdemos el contacto físico con los nuestros, que en todo caso recuperamos protocolariamente en las comidas o cenas, en salidas, en actividades de ocio.
Sin roce ni continuidad, trasladamos nuestra necesidad de pertenencia a redes virtuales que nos ofrecen mayor libertad y la protección de un cierto anonimato. En Twitter las relaciones son cordiales pero optativas y reversibles: otra ventaja de esta nueva fórmula familiar, compatible en cualquier caso con la familia física.
Una comprobación: ¿intregráis de forma sistemática o preferente a vuestros familiares -primos, padres, tíos, hermanos…- en vuestra cuenta Twitter? Intuyo que no, al menos de forma mayoritaria.
Twitter es nuestra otra familia.
sin duda, Twitter crea comunidades e incluso las entrelaza. En mi pequeña comunidad, hay varios que abren con “buenos días twitterfamily”, “…twitterpeople”, “land”. Habrá variadísimos perfiles de usuarios pero todos todos tendrán su “otra familia” dentro de Twitter. El vínculo es mucho más fuerte que en redes más generalistas tipo feisbuk
Sabria
23 dic 08 at 0:25