
¿A alguien se le ocurre celebrar el Día del software propietario? ¿o el Día del coche? ¿o el Día del petróleo? Mala señal pues que se dedique un día internacional a lo que sea: indica que está en peligro de extinción o a punto de ser disecado y adorado.
Ahí está el software libre, esperando la homologación como ser vivo con derecho a hacer lo que dé la gana los 365 días del año, sin tener que encarnar valores trascendentales ni recibir palmaditas de mala conciencia en la espalda desde unos medios entre incultos y cursis.
Hoy se celebra el Día del software libre. Y Granada es hoy anfitriona de un evento especial para el Día de la Libertad de Software

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