Esta es la conclusión de un estudio, publicado ayer por la BBC NEWS y que ha sido realizado por el Dr Richard Clayton de la Universidad de Cambridge tras haber procesado 500 millones de correos basura: los spammers generan direcciones verosímiles, por lo que el nombre del usuario ficticio coincide con alguno del repertorio de nombres que se dan en la vida real.
De la misma forma que entre las personas, hay más nombres que empiezan con A que con Q, las direcciones inventadas por los spammers también se ajustan a esta probabilidad estadística.
Lo cual nos deja igual de desprotegidos que antes ante la avalancha de correos no deseados