Como sabemos, existe una curiosa coincidencia entre los diversos idiomas en los nombres con que se refieren a los progenitores, especialmente en la jerga infantil o registro familiar. Dada, papa, mama
Live Science publica los resultados de un estudio efectuado en 44 recién nacidos expuestos durante 22 minutos a la audición de una serie de palabras, que demuestra que existe una respuesta cerebral a términos con esquemas silábicos repetitivos. Tal actividad cerebral registrada en bebés ante este tipo de estímulo auditivo no se produce cuando se les somete a la audición de palabras que no contienen ninguna repetición. El cerebro infantil responde a mubaba pero no a mubage
Ello explicaría que otros términos del ámbito familiar también se ajustasen a este patrón repetitivo, que resulta reconocible y empático para el bebé. Por ejemplo, tata (abuelo) en húngaro.
La investigación ha sido dirigida por la doctora Judit Gervain en la University of British Columbia y se ha publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences
