La nominación del veterano senador (ferviente defensor de la invasión de Irak, no se olvide) como candidato a la vicepresidencia tiene toda la pinta de un triunfo del aparato del partido sobre el programa y personalidad de Obama.
Del realismo pragmático de la maquinaria electoral (se insiste en la experiencia de Biden como factor decisivo) sobre el idealismo casi revolucionario que encarna Obama.
En fin, cosas de la política profesional, que se repiten en todos los países.
Pero lo alarmante del giro es el efecto que va a tener sobre el tratamiento de Internet.
Barack Obama había despertado la ilusión de progresistas al declararse partidario de la Red neutra y del software libre, anunciando por ejemplo la implantación de OpenOffice en la Administración.
Biden es otra cosa bien distinta.
He aquí algunos puntos de su programa, defendidos en sus largos años de senador demócrata: (copio y pego de Kriptópolis)
1. Petición de 1000 millones de dólares para combatir el P2P.
2. Dos proyectos de ley contra el cifrado. Zimmermann le considera el causante de que en 1990 creara PGP. En 1994 Biden también impulsó CALEA.
3. Apoyo de impuestos sobre Internet y filtrado de contenidos en escuelas y bibliotecas.
4. Propuesta de ley para restringir la grabación de música emitida por radios de Internet o radio vía satélite.
5. En 2002 impulsó una ley para considerar delito la manipulación de dispositivos para permitir la ejecución no autorizada de software o la reproducción de música. Incluso Microsoft, Apple, Yahoo!, eBay y otros se aliaron para evitar que prosperara.
¿Para qué seguir?….
El modelo Sarkozy en versión norteamericana.
Y eso que Biden representa al partido demócrata.
La incultura informática del candidato republicano McCain entra de lleno en el ámbito de lo patético.